Panamá, 11 de noviembre de 2010 |
Revolcón de los barrios |
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Entre espejos y cámaras
![]() El zaperoco se le formó al argentino Omar cuando descubrieron que invitaba a mujeres a su apartamento, a quienes les pagaba y a otras por amor al arte, pero cuando estaban en lo que estaban, filmabas los ajetreos sexuales, a través de espejos y cámaras escondidas, para vender las filmaciones a cines pornos clandestinos que abundan en este país y otros de Centroamérica.
Todo se descubre cuando Dalila recibe la información de una amiga, que viajó a David, Chiriquí, y en un local de videos pornos encontró uno en el que se ve a Dalila con un hombre, que le daba del bueno y del malo también, incluyendo matraqueo, buceo e incursión por la retaguardia. Dalila, quien es colombiana, se puso furiosa, porque se percató que aquel hombre que la invitó a tomarse algunos tragos y que le pagó bien para que lo acompañara a su apartamento, la filmó mientras tenía sexo con otro hombre, a quien se supone que no conocía y que solamente prestaba el lugar y la cama. Dalila consultó con el griego, dueño del bar donde labora como nudista, quien le recomendó que buscara un abogado y así lo hizo, aunque con mucho temor, porque estos son capaces de venderle el alma al diablo, pero encontró uno que estaba dispuesto a poner a Omar en su lugar y meterlo preso para toda su vida. Pero el abogado, como es un tiburón en aguas turbias, le propuso a Dalila hacerle una cama al argentino, por eso planearon una salida con Omar, quien al verla se puso nervioso, pero luego una agradable sonrisa, lo hizo cambiar de opinión, ya que en su mente, estaba viendo dólares, ya que Dalila, es un penco de hembra, con un cuerpo hermoso como reina sexi, a parte que es buena en la mesa, en la cama y en el baño. Omar invitó a Dalila a tomarse algunos tragos, acomo lo hizo la la primera vez, pero la colombianita se le apareció acompañada de su amiga Alicia. Ambas venían dispuestas a seguirle el juego al hombre. Omar llamó a otro sujeto, que se supone era el que iba a hacer y tenía que hacer, mientras la cámara oculta filmaba. El apartamento estaba repleto de espejos, en el cielo raso, las paredes y parte del piso. Después de algunos tragos, las dos mujeres decidieron hacer sexo con el otro hombre, mientras que Omar seguía los acontecimientos, dentro de otra habitación---cuarto oscuro—que tiene para esas ocasiones. Los tres entraron a la habitación, se despojaron de sus ropas y quedaron como las trajeron al mundo. El hombre, a quien empezó a ponersele la cosa dura, listas para la acción, que empezó sin que nadie se imaginara que las dos extranjeras le habían comunicado a dos policías la situación que Dalila estaba enfrentando. Al momento en que estaban en lo que estaban, los agentes allanaron la casa y arrestaron al argentino, quien alegó que su negocio era legal. Lo llevaron a la estación de Policía. Dalila mostró las pruebas de que el sujeto filmaba a las mujeres teniendo sexo con los hombres, pero sin conocimiento ni el consentimiento de ellas y las vendía a casas de películas pornos, por eso lo condenaron a dos años de prisión, pero las dos colombianas terminaron deportadas porque estaban ejerciendo la prostitución en forma clandestina, pero el griego usó su influencia política y ambas regresaron, pero por ahora no habrá más espejos y cámaras, por lo que el que quiere ver pelo pelo, tendrá que ir por calle J. Publicidad
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