Panamá, 8 de junio de 2011 |
Opinión |
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Gloria y prestigio del reverendo Manuel Ruiz
Multiplicar los panes y haber convertido el agua en vino en las bodas de Caná es la enseñanza cristiana que practica el reverendo Manuel A. Ruiz, conocido en el argot popular como ‘Sopla Dios’, porque este siervo de Dios alivia con el ofrecimiento de más de 40,000 almuerzos, al mes, a niños, adolescentes y padres de familia que pasan vicisitudes económicas o viven en situaciones precarias.
Sin embargo, a diario observamos como los que mucho tienen se bañan en el Jordán de la hipocresía y la falsedad, pregonando a los cuatro vientos que son cristianos porque de vez en cuando contribuyen con algunos alimentos y ropas usadas en las misas dominicales, se confiesan pidiendo absolución para sus pecados. La desigualdad social y económica es entendida por el apóstol Ruiz, quien sigue cumpliendo con desprendimiento una misión de gran contenido social. El decano del evangelio panameño es reconocido a nivel internacional por su vocación de servicio y cada vez que unge, salva vidas y almas en pena, logra recuperar la salud a todos los fieles que participan en sus tradicionales cultos. Su trayectoria cristiana permitió que el 24 de marzo del presente año se presentara en Nueva York, por invitación que le hiciera la Organización de las Naciones Unidas para disertar y orar por la paz mundial. Es el primer prelado panameño en hablar en el pódium de las naciones unidas, dándole gloria y prestigio a Panamá. Es trascendental que un panameño fuera seleccionado por todos los pastores a nivel internacional para cumplir con esta misión y más que se trata de un latino. Gracias a su sabiduría y convicción patriótica al participar en los debates en la ONU, una entidad que en su consenso aprobó ‘la obligatoriedad de libertad de culto’ de todos los países del mundo, incluyendo las naciones musulmanas en hora buena, porque es un orgullo para los panameños, especialmente para el Tabernáculo de la Fe en virtud de lo que ha significado su trayectoria de servicio al Todopoderoso y que se extiende a nivel mundial. Para con los menesterosos que hoy claman justicia social para subsistir en este mundo, podemos decir ‘que un nuevo sol de justicia se proyecta con toda luminosidad sobre nuestra Patria. EL AUTOR ES PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO Publicidad
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