Hay quienes dicen que amigo es el dinero y en ocasiones se pierden con los bolsillos rotos, situación que le sucedió a Prudencio, que llevó a su casa a su amigo Máximo, quien no solamente le tumbó a la hermana, sino a la esposa y por casi a la madre, a parte del dinero que le robó de los pantalones.
Sucedió mientras usted dormía, porque esta historia, se dio cuando Prudencio, quien es abogado de profesión, estaba libando licor con su amigo Máximo, en una cantina por los lados del Parque Lefevre.
Eran casi las dos de la madrugada, razón por la cual Máximo no podía viajar para su casa, porque a esa hora no hay buses para San Joaquín, donde reside y los taxistas se negaban a llevarlo, alegando que era un área peligrosa.
Entonces Prudencio le dijo que no se preocupara y que podía quedarse a dormir en su casa en Panamá Viejo, y así ambos abordaron un taxi que los llevó hasta la residencia.
Celeste la esposa de Prudencio estaba dormida, su madre Rosa María, estaba viendo televisión en su cuarto, por eso la que abrió la puerta fue su hermana Noris, quien conocía de vista a Máximo, ya que en otras ocasiones, había estado en casa, en fiestas y en otra ocasión en Año Nuevo.
Los dos hombres estaban bastante cansados, a parte de jumados, por eso Prudencio se acostó y se durmió, mientras que a Máximo lo acomodaron en una colchoneta en la sala, donde se acostó, pero no tenía sueño, porque le teme a los fantasmas, es de los hombres que creen que el alma del pirata Morgan, aún vaga por Panamá Viejo.
Máximo aprovechó que Noris estaba en el baño, lavándose los dientes, por eso entró y empezó a tocarle los senos y cuando la iba a despojar de la bata, ésta lo sacudió y evitó otras cosas, por esa razón el hombre, le sacó cinco dólares del pantalón de Prudencio, regresó al baño y se lo dio a la hermosa mujer, doblado en cuatro y le aseguró que era un billete de veinte dólares.
Noris se dejó tocar y permitió que Máximo hiciera otras cosas, como incursión por la retaguardia, besitos negros y amor a la gitana, que trata de una pose con las piernas levantadas y mirando hacia el techo.
Noris se fue a dormir, sin percatarse que el billete era de cinco dólares, pero Máximo como lo dice su nombre quería más y más, por eso incursionó en la recámara nupcial y como Celeste estaba desnuda esperando a Prudencio, se le echó encima. La hermosa mujer, no se percató que el hombre que tenía encima era flaco, mientras que su esposo es gordo, pero al fin y al cabo, estaba disfrutando de la situación.
No quería abrir los ojos para no desengañarse, por eso permitió que le diera besitos negros y lo que más le gusto, fue la pose de patadas a la luna con chacareo de cristal, hasta dejarla exhausta, aparentemente Noris se percató de lo sucedido, pero prefirió guardar silencio.
Cuando el hombre , que sacaba fuerza de la nada, trató de despojar de su ropa a Rosa María, una señora de 70 años de edad, Noris pegó un grito que despertó a Prudencio, quien buscó su revólver, pensando que se trataba de un ladrón.
Al darse cuenta que su madre por casi cede ante los amores de Máximo, lo amenazó y lo largó de la casa, ante el silencio cómplice de su esposa Celeste y su hermana Noris, quienes apoyaron la decisión de Prudencio de largar al cabrón.
En la mañana, Prudencio le dijo a Noris que sacara cinco dólares que tenía en su bolsillo y fuera a comprar el desayuno, pero al buscar en el pantalón, no encontró nada, regresó a su cuarto y pudo comprobar que los supuestos 20 dólares que le dio Máximo por dejarse hacer cositas, no eran nada más y nada menos, que los cinco dólares que le robó a su hermano.
No han sabido nada más de Máximo, Noris y Celeste guardan silencio, la que está molesta es doña Rosa María, a quien le impidieron recordar viejos tiempos y la dejaron con las ganas de hacer lo que hace tiempo no hace, pero que quiere hacer ahora.