No hay dudas. José Luis Garcés es el mejor delantero que tiene Panamá. O, por lo menos, uno de los tres mejores, para no quitarle méritos a Blas Pérez y Luis Tejada. Y si alguien no está convencido de eso, solo hay que recordarle el último partido de la selección, con Guatemala en Fort Lauderdale, Florida. Garcés entra en el minuto 59 –en reemplazo de Blas– y al 67 le da un zurdazo al balón, a 30 metros de la cabaña contraria, que selló el 1-0 a favor de Panamá.
Sus goles también han alegrado hinchadas en Uruguay (con el Nacional), Portugal (donde jugó con el Os Belenenses) y Bulgaria (milita en el CSKA, de Sofía). Así de grande es José Luis Garcés cuando está en la cancha. Pero la historia parece no ser la misma fuera del césped. Y no sólo por la sombra de sus casos judiciales, uno por tentativa de homicidio y otro por causar lesiones físicas, que le valieron el apodo de ‘El Pistolero’.
Cuando Garcés retornó a Panamá, el 19 de mayo, para integrarse a la selección, dijo que había madurado. Incluso, algunos medios locales le han ayudado a proyectar una imagen diferente del Garcés que se conocía en Panamá hasta el año 2006, cuando se fue a Uruguay. Tanto así, que han tratado de cambiarle el apodo de ‘El Pistolero’ por ‘La Ficha’, sin que aún lo hayan logrado.
En Bulgaria, Garcés necesita más que un sobrenombre positivo para cambiar su imagen. Diarios búlgaros dan cuenta de las hazañas de Garcés y no precisamente las que hace con el balón.
Entre multas y discotecasSu equipo, CSKA de Sofía, el campeón de Bulgaria, le ha puesto multas por negarse a viajar con el equipo, ha sido detenido en discotecas y ausentado a prácticas, entre otras cosas. Y su equipo tampoco ha sido muy cumplido con Garcés, pues no le pagaba a tiempo al jugador, que gana 15 mil euros al mes. Es que el CSKA está atravesando una crisis económica por las deudas que tiene, hasta con la federación de fútbol de su país. Esto lo ha dejado fuera de la Copa de Campeones de la UEFA y es posible que la próxima temporada esté en tercera división. Aparte de ese problema, las relaciones entre el CSKA y Garcés no han sido las mejores.
El diario búlgaro "Tema Sport" publicó que Garcés se negó a viajar con su club a Albania, para un partido amistoso, porque decía que quería estar con su esposa Siarys, quien –para entonces– recién había dado a luz al tercer hijo de la pareja, de nombre Simao, y estaba enferma. Luego del parto, Siarys fue operada por un problema con la bilis.
La noche antes del partido en Albania, Garcés fue detenido con una muchacha en una discoteca en Sofia, de acuerdo con ese periódico. El CSKA lo multó con 10 mil euros. 'El Pistolero' lo negó todo y alegó que se quedó toda la noche en el hospital con Siarys.
Otro conflicto que registró "Tema Sport" fue cuando Garcés no aparecía después de las fiestas de fin de año 2007. Desde Panamá, Garcés dijo a su club que tenía una infección, había sido hospitalizado y que había perdido su teléfono. El delantero se reportó el 25 de enero, cuando el equipo estaba en España y después de perder dos semanas de prácticas. De nuevo fue sancionado, esa vez con 8 mil euros de multa.
A inicios de febrero se lesionó y regresó a Panamá. En su club, nadie pudo comunicarse con él. Regresó a finales de marzo y empezó a entrenar. EL CSKA lo amenazó con despedirlo, pero finalmente se arreglaron.
En mayo, Garcés volvió a las discotecas de Bulgaria. En una salida conoció a una chica de nombre Petya, de 18 años, con quien aparece en la foto besándose. El último escándalo reportado por el diario búlgaro se dio cuando fue sancionado por la Policía porque andaba en un auto, junto a su compañero del CSKA, Zé Rui, sin documentos.
Las posibilidades de que Garcés vuelva al CSKA son remotas. Pero ahora él no piensa en eso. Garcés estaba ayer de buen ánimo en el entrenamiento que hizo la selección en el estadio nacional Rod Carew, con miras al juego del próximo domingo con El Salvador, eliminatorio para el Mundial de Sudáfrica 2010.
Se le preguntó a Garcés sobre sus problemas con el club, sus salidas a las discotecas y las sanciones. ‘El Pistolero’ respondió que todo eso era falso.
–Pero los diarios búlgaros lo dicen– se le interrogó.
Sin embargo, Garcés solo movía el dedo índice de un lado al otro. Volvió a decir que no era verdad.