Comerciantes achacan las alzas al combustible y al deterioro en la cadena de comercialización Tanto el aumento escalonado en los precios del combustible como las desventajas que presenta un mercado de libre oferta y demanda, encarecieron el costo de los alimentos a mayo de este año respecto al mismo periodo de 2008.
Para muestra un botón, la libra de poroto pasó de 90 a 99 centavos entre mayo de 2008 y 2009, la libra de chuleta corrió con la misma suerte y de $1.78 subió a $1.99, la lista de alzas se extiende y también afectó la lata de leche en polvo de 400 gramos que de $3.39 pasó a $3.47.
Un informe de la Autoridad de Protección al Consumidor detalla que el costo máximo de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) para los distrito de San Miguelito, Arraiján y La Chorrera en mayo se ubicó en $273.92 mostrando un leva disminución de 70 centavos respecto a los $274.62 que marco los 51 artículos de las CBA en abril, pero si se compara con el mismo periodo de 2008 la CBA registra un aumento de $22.10.
Para Iván Ríos, presidente de la Asociación de Distribuidores y Víveres de Panamá (ACOVIP), los aumentos son el producto de los ajustes que han sufrido las materias primas.
Pero también achaca las variaciones a las carencias que enfrenta la cadenas de comercialización sobre toda la falta de cuartos fríos en los mercados de distribución que ayudaría a preservar los productos perecederos.
ESPECULACIóN, MAL SIN REMEDIO Los aumentos no responde exclusivamente a situaciones internas en el mercado. La especulación en los agentes económicos también tiene su responsabilidad. Mientras que la libra de papa y cebolla se vende en el Mercado Agrícola Central a 40 y 50 centavos, los supermercados lo ofertan a 0.80 y 0.90 centavos manteniendo los mismos costos de diciembre de 2008 cuando estos productos, por efecto de temporada, mantenían sus precios altos.