El señor de 56 años, detenido el pasado viernes junto a su hija, en una casa en Diablo, propiedad del capo colombiano, Pablo Rayo Montaño, fue indagado por la Fiscalía Primera de Drogas, según confirmaron fuentes judiciales.
Dicho señor es acusado por lavado de dinero, debido a que la casa fue comprada con capitales ilícitos, procedentes del narcotráfico. La fuente informó además que la hija de 31 años de dicho sujeto, no ha sido indagada ni se le ha formulado cargos.
La residencia está confiscada desde 2003, a órdenes de la Fiscalía Primera de Drogas, luego que Rayo Montaño fuese detenido en Brasil, el 16 de mayo de 2006, a través de la operación Océanos Gemelos, donde participaron varias autoridades judiciales, incluidas las de Panamá.
Inversionista norteamericano recibe NautipescaEl inversionista norteamericano James Murphy, finalmente recibió el local de Nautipesca, de Tumba Muerto, que adquirió mediante un remate judicial, aunque sigue peleando para que le paguen los impuestos y otros objetos que se perdieron.
Dicho local fue utilizado por el capo colombiano Pablo Rayo Montaño, para lavado de dinero procedente del narcotráfico y estaba a órdenes de la Fiscalía Primera de Drogas.
Julio Tejedor, abogado de Murphy, informó que hace un mes el Juzgado Noveno de Circuito Penal ordenó la desaprensión del local, que adquirió el inversionista estadounidense en abril de 2007, mediante un remate público.
La venta fue hecha por el Juzgado Decimoquinto de Circuito Civil, el precio era de 114 mil 425 con 31 centésimos y Murphy pagó 359 mil 574 dólares con 69 centésimos. En junio de 2007, solicitaron la entrega del bien inmueble, pero en noviembre se lo negaron por estar aprehendido por la Fiscalía Primera de Drogas y fue hasta finales de junio pasado que liberaron el local.
Tejedor presentó una apelación ante la negativa del Juzgado Noveno de Circuito Penal, de pagarles los impuestos que generó el local en todo el tiempo que estuvo cerrado, del dinero extra que pagó Murphy por el bien inmueble. Una fuente cercana a Murphy, señaló que el local fue alquilado a unos empresarios venezolanos que pondrán un negocio de venta de autos.
Sin embargo, no han podido iniciar el negocio porque los cables de electricidad fueron hurtados, lo que ha imposibilitado la conexión por parte de la empresa de distribución eléctrica.
Además, se perdieron los cuatro delfines que adornaban el local, cada uno estaba valorado en aproximadamente 5 mil dólares. Tejedor dijo que solicitará la devolución de estos valiosos objetos.