Muchas son las historias de apariciones que desde los tiempos de nuestros abuelos hemos escuchado de alguna manera u otra han pasado a formar parte de las creencias y hasta supersticiones que se generan para los días de la Semana Santa y que han pasado de generación en generación, en su mayoría ocurridas en las campiñas más apartadas o en viejos pueblos del interior del país.
Creencias Una de las más conocidas por todos es la de ir a la playa o al río ya que era (o es todavía) considerada de mala o peligrosa, porque aquellos que lo hacen corren el riesgo de convertirse en peces o el agua se convierta en sangre.
Igualmente, hay quienes recuerdan que trepar a los árboles hacía que las personas pudieran convertirse o actuar como monos. En otros casos, los viejos campesinos todavía se acuerdan que para los días santos hay quienes creen haber visto los árboles sangrar y les daban con la correa.
Figuras y personajesNo hay duda de que los cuentos de la llamada Tulivieja o Silampa siguen causando el temor entre la nueva generación de panameños y hay quienes aseguran haber escuchado sus lamentos y el llamado de ella, en algún momento de la soledad de la noche.
El Chivato es otro de los peculiares cuentos, es otra de las supersticiones que la gran mayoría de nuestros abuelos nos cuentan con diversas variaciones para estos días de recogimiento.
El Chivato es el mismo demonio, es un ser que tiene cuerpo de hombre, pero patas de chivo, en su cabeza unos enormes cuernos de chivo macho. Hay quienes aseguran haberlo visto y escapado de él con mucha suerte, cuando se aparece como quiere en cualquier camino, como animal o persona, despidiendo un fuerte olor a azufre y que por donde camina no vuelve a crecer planta alguna y el sonido de sus patas al caminar es como de fuertes golpes contra la tierra.
Nunca ataca al hombre de frente y cuando lo hace lo muerde en la nuca y llena de una especie de baba. Se dice que el que va por el campo, al escuchar su peculiar sonido sólo puede escapar con un milagro.
Relaciones en Semana SantaMuchos de nuestros abuelos han afirmado que si se tienen relaciones en Viernes Santo uno puede quedar pegado, por eso ningún cura oficia matrimonios en Semana Santa y esto es más bien una preparación para que los contrayentes entiendan lo que es el Vía Crucis al que se enfrentarán.
Mientras que otros, de hecho, contra toda lógica racional, se abstienen de comer carne en todas sus formas.
Otras supersticiones 1- Cortarse el cabello el Viernes Santo promete un cabello sano y bello el resto del año.
2- Todo bebé que nazca el Viernes Santo corre el riesgo de traer al Anticristo.
3- Si algún hijo o hija le levanta la mano para pegarle a sus padres un Viernes Santo, se le puede caer el brazo.
4- Si algún hijo o hija le saca la lengua a sus padres, la lengua se le puede convertir en lengua de serpiente.
5- La prohibición, el Viernes Santo, de: Escuchar música que no sea sagrada, bailar, decir groserías, coser, planchar, tomar alcohol y limpiar la casa... "Barrer el suelo es barrer la cara de Cristo".
6- La prohibición de alterarse o tan siquiera regañar a los niños ("la ira llama al diablo").
7- Vestirse de rojo sería identificarse con el diablo.
8- Si se corta un tallo de papaya la mañana de Viernes Santo, sin haber hablado con nadie ese día, el tallo de la papaya empezará a gotear sangre (mito venezolano).
9- No cortar nada porque se estaría cortando el cuerpo de Cristo. (Esto aplica sólo para el Viernes Santo).
10- No acercarse a quienes fuman, porque aquel humo "viene del Averno"; sólo acercarse al humo de los sahumerios tradicionales. (mito mexicano).
11- No trabajar, pues "la Luna se comería al trabajador" (mito ecuatoriano).
12- No salir ni a la puerta de la calle, el Viernes Santo a las 3 de la tarde (hora de la muerte de Cristo), porque llueve.
Todas éstas forman parte de un sinnúmero de historias que en su momento y con el paso del tiempo han pasado a formar parte de nuestras tradiciones, para los días de la Semana Santa.