Martha Stewart, amante de lo acogedor y lo curioso, llegó el viernes al inhóspito poblado de Baikonur para ver despegar a un amigo millonario rumbo a la estación espacial internacional.
Stewart, quien hizo de su visión de la vida refinada un imperio comercial, es gran amiga de Charles Simonyi, un ingeniero de computación que desarrolló Microsoft Word y que pagó entre 20 y 25 millones de dólares por un viaje de 13 días al espacio.
Simonyi partirá el sábado con dos cosmonautas rusos en una cápsula espacial Soyuz.
Stewart seleccionó el menú de una comida gourmet que Simonyi llevará a la Estación Espacial Internacional para disfrute de sus compañeros. El amigo planea ofrecer la comilona el 12 de abril, cuando Rusia celebra el Día del Cosmonauta.
El menú incluye codorniz asada en vino Madiran, pechuga de pato confitado con alcaparras, pollo parmentier, manzanas fondant, pudín de arroz con frutas secas y pastel se semolina con albaricoques.
Stewart y Simonyi se conocen desde hace una década y algunas publicaciones sensacionalistas han sugerido que son más que amigos. El tabloide The Globe reportó en el 2005 que se casarían, pero los rumores de un romance han disminuido desde entonces.
Su llegada a Baikonur avivó conjeturas de que el par anunciaría una boda antes del despegue. Una vocera de Space Adventures, la compañía que hizo los arreglos para el viaje, rechazó comentar sobre la visita de Stewart limitándose a decir que ella vería el lanzamiento.
Con sus viejos edificios de concreto y su tierra estéril, Baikonur parece el lugar menos idóneo para que Stewart anuncie un compromiso. Pero la empresaria ya hizo un intento por mejorar el viaje espacial.